¿Qué son las reuniones familiares?

 

LAS REUNIONES FAMILIARES

 

 

Hoy quiero hablaros de un excelente recurso que en estos tiempos de pandemia y confinamientos recurrentes está siendo muy top en las familias: las reuniones familiares.

De la mano de la Disciplina Positiva nos llega esta brillante herramienta.

Todas hemos llevado a cabo reuniones en casa, ¿verdad? En momentos de crisis, o no, llamándoles “asambleas”, “reuniones”, etc. Las hemos hecho de manera esporádica o regularmente… La Disciplina Positiva reformula las reuniones familiares dándoles estructura, de forma que les saquemos el máximo rendimiento.

Para empezar, y para aquéllos que no os suene, os hago una breve explicación sobre qué es la Disciplina Positiva, para que os podáis enmarcar en la base del funcionamiento de las Reuniones Familiares.

¿Qué es la Disciplina Positiva?

Es un modelo educativo que se basa en el respeto mutuo, teniendo en cuenta tanto las necesidades de los niños y niñas como las de los adultos y adultas.

Si  sólo se cubren las necesidades de niñas o de adultas, pero no ambas, la relación estará desequilibrada, dando lugar a que surjan distintos tipos de problemas en la crianza y la educación.

La Disciplina Positiva da herramientas a las madres y padres para entender el comportamiento de sus hijos (incluso cuando no es adecuado) y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder y siempre de manera positiva.

Se basa en el respeto mutuo y la colaboración.

La disciplina positiva ofrece herramientas distintas al modelo educativo “tradicional”; herramientas como pueden ser las reuniones familiares, que con la práctica y la constancia nos acercan, nos conectan y nos unen a nuestros hijos.

 

Criterios de la Disciplina Positiva

  1. Ayuda a los niños a tener sentido de conexión (pertenencia e importancia).
  2. Es amable pero firme a la vez (respetuoso y estimulante).
  3. Es efectiva a largo plazo (el castigo funciona a corto plazo pero tiene resultados negativos a largo plazo).
  4. Enseña habilidades sociales y de vida que son valiosas para formar un carácter íntegro (respeto, preocupación por los demás, resolución de problemas, cooperación).
  5. Invita a los niños a descubrir lo capaces que son (estimula el uso constructivo del poder personal y de la autonomía).

 

Las reuniones familiares

Es una estrategia que a nosotras en casa nos está dando muy buen resultado. Durante el confinamiento nos ha servido especialmente para estar más tranquilas, mostrarnos más empáticas, comprendernos mejor y facilitar nuestro día a día (¡que no es poco!).

Las reuniones familiares, son una herramienta estupenda de conexión familiar, facilitan la colaboración, las habilidades de  resolución de problemas y el sentido de unión de la familia.

Antes de formarme en Disciplina Positiva, en casa eran habituales las asambleas, pero sin ningún tipo de protocolo o periodicidad concreta.

Ahora son pequeñas ceremonias que disfrutamos al menos una vez a la semana.

 

Antes de empezar, tener en cuenta que:

  • Nos enfocaremos SIEMPRE en soluciones, no en culpas.
  • Evitaremos usar las reuniones para dar sermones y controlar a nuestros hijos o hijas.
  • Promoveremos SIEMPRE un ambiente positivo, distendido, agradable y divertido.

 

En casa nos gusta utilizar el “bastón de la palabra”, que es un trozo de madera que una de mis hijas se ha encargado de decorar para la ocasión. Pues bien, sólo puede hablar quién tenga en ese momento el “bastón de la palabra”, de ésta manera evitamos interrupciones.

 

Nos gusta también otorgar diferentes cargos a los diferentes miembros de la familia:

  1. Siempre hay una presidenta. Se encarga de iniciar la reunión y convocar a las demás alrededor de la mesa. Inicia también ronda de cumplidos.
  2. Secretaria. Se encarga de escribir en una libreta comprada y elegida para la ocasión, todo lo hablado en cada reunión. Si los niños no pueden escribir ágilmente, serán los adultos quien tengan esta función.
  3. Temporizadora. Nos va avisando si dedicamos demasiado tiempo a alguna cuestión en concreto.

Las reuniones familiares no deberían exceder los 45 minutos, dependiendo de la edad de los niños o niñas. En niños menores de 6 años recomendaría reuniones de máximo 25 minutos.

  1. Moderadora. Encargada de asegurarse de que sólo hable quién tenga el bastón de la palabra.

 

Se intentará siempre que cada miembro de la familia tenga siempre una función asignada que irá rotando en cada reunión.  De esta manera fomentamos:

  • Colaboración.
  • Significancia.
  • Conexión.

 

En caso de que haya más de 4 miembros, se puede pensar en alguien que prepare un tentempié o pica-pica para tomar durante la reunión, etc.

 

El formato de reunión que propone la Disciplina Positiva es el siguiente:

 

1/ Agradecimientos y felicitaciones

Cada uno de los miembros de la familia verbaliza o agradece algo positivo de cada uno del resto de miembros.

Es alentador empezar la reunión teniendo que pensar y escuchando algo positivo.  Esto hace que la predisposición sea más positiva, y que las posibles tensiones previas disminuyan.

No aceptaremos halagos vacíos, ambiguos o generales (“gracias a … por quererme tanto o cuidarme siempre”), se intentará que todos los miembros del núcleo hagan agradecimientos concretos y tangibles (“gracias a … por traerme el hielo el miércoles cuando me di aquel golpe, gracias por recoger la mesa por mí el martes cuando me encontraba mal…”). SIEMPRE CONCEPTOS POSITIVOS.

Hay ocasiones en que puede costarnos encontrar algo que agradecer, debido a tensiones previas, o bien porque no estamos acostumbrados a hacerlo. Para estas ocasiones, recomendamos que se utilice una “hoja en blanco de agradecimientos y cumplidos”.

La hoja se colgará en un sitio visible para todos y la madre o el padre nos encargaremos de hacer visibles gestos o actos de los miembros de la familia que pueden ser agradecidos u objeto de cumplidos.

Haremos que se vayan fijando en estos actos y los haremos visibles. “No crees que esto es algo que deberíamos agradecerle a …, entonces, vamos a apuntarlo en la hoja de cumplidos”; de esta manera iremos entrenando y entrenándonos en fijarnos en las cualidades y actividades positivas de los demás.

En el momento de la reunión rescataremos esta hoja, que nos facilitará ser conscientes de cuánto tenemos que agradecer al resto de miembros de la familia.

 

2/ Evaluación de las soluciones anteriores.

Si se llegaron a acuerdos en las anteriores reuniones, es el momento de evaluar si han funcionado, en qué grado, si hay que buscar nuevas opciones o mejorar las ya acordadas.

Los niños y niñas participan, por supuesto, en la medida de sus posibilidades.

 

3/ Orden del día.

A lo largo de la semana (o en el momento puntual si es extraordinaria) se establece una agenda con las peticiones de los miembros de la familia.

En nuestro caso, ponemos una hoja en una zona visible de la cocina, con un lápiz a mano, para que cada miembro de la familia vaya escribiendo las cuestiones que quiere trabajar en la siguiente reunión familiar.

Entonces, la persona que ha escrito la cuestión:

  • Expresa cómo le hace sentir la situación en concreto. Se insiste en compartir la preocupación y el malestar, más allá de la queja o la acusación. El discurso se dirigirá de forma que se formule en primera persona; siempre “Yo me siento…”, “yo necesito…”; en vez de “Tú has hecho…”. Siempre evitaremos buscar culpables.

 

  • Búsqueda de soluciones. Aquí viene la lluvia de ideas, el brainstorming de posibles soluciones que se pueden dar.

 

En este punto insistiremos en que cada una de las posibles sugerencias será anotada y tenida en cuenta.

 

Está bien divertirse y sugerir ideas locas.

 

Es importante alentar a los niños a que sean los primeros en dar opciones, si no sale ninguna idea, seamos los adultos los que demos las primeras, y que sean disparatadas, graciosas y locas, rebajando posibles tensiones.

 

 

Haremos que nuestros hijos se sientan con la libertad de decir aquello que les pase por la cabeza, por disparatado que pueda parecer de entrada.

 

Permitamos los silencios, si alguno de los participantes se opone a todas las propuestas podemos decir: “por ahora sólo estamos generando una lluvia de ideas para encontrar soluciones. Todas las ideas serán escritas”.

 

Lo ideal es tener entre 4 y 6 sugerencias.

 

Para llegar a las soluciones más adecuadas tenemos que pasar la prueba de las 3Rs y la U:

  • Relacionadas.
  • Razonables.
  • Respetuosas.
  • Útiles.

 

Se discutirá si cada una de las sugerencias responde a las 3R y a la U, tachando aquellas que no cumplan criterios.

 

  • Escoger la solución: se reduce la búsqueda a una solución en que estemos todos de acuerdo, o bien se puede elegir más de una. La solución o soluciones escogidas se pondrán a prueba durante la siguiente semana y se evaluarán los resultados en la siguiente reunión familiar.

En caso de que no se llegue a ninguna solución por consenso, se postpondrá el tema hasta la siguiente reunión. Una vez hayan transcurrido unos días, estemos todos más calmados y hayamos pensando más en el tema, es probable que podamos hallar una solución en que estemos todos de acuerdo.

Votar las decisiones por mayoría acentuaría la división familiar, optar por el consenso.

 

 

  1. Planificar una actividad divertida para esa semana. No tiene que ser nada espectacular, con planear una partida a un juego de mesa o ver una peli con palomitas es más que suficiente.

La única norma es que debe ser un tiempo en familia en que participen todos los miembros.

 

  1. Cierre. El último paso es dedicarse un tiempo en familia al finalizar la reunión: Salir a dar un paseo, darnos un masajito, una guerra de cosquillas o simplemente preparar la merienda entre todos.

 

No como premio sino paso final para levantar la sesión, como parte aún de la misma. En caso de que la opción elegida para cerrar la reunión sea ver la televisión, asegurarse de que es un programa o película que les gusta a todos.

 

Cuestiones importantes a tener en cuenta en la Reuniones Familiares:

  • Nadie está obligado a participar en ellas, pero sí a seguir las normas que se hayan acordado en ellas.
  • Los pequeños pueden entrar y salir si se aburren, pero no molestar ni interrumpir.
  • Tenemos el compromiso de seguir los acuerdos, especialmente los padres, que tenemos que dar ejemplo El modelaje es también una máxima de la disciplina positiva.
  • Evitar postergar las reuniones familiares regulares, semanales. Haga que sea la cita más importante en el calendario.
  • Aprender habilidades cuesta tiempo. Es posible que las primeras reuniones nos cuesten de gestionar y tengamos la sensación de que no han salido bien, incluso que algún miembro de la familia haya llegado a abandonar la reunión enfadado.

En cualquiera de los casos, son oportunidades para aprender de las situaciones y seguir enfocándonos en soluciones.

Las soluciones que no funcionan proporcionan la oportunidad de aprender y enfocarse en soluciones nuevas y respetuosas de nuevo.

 

Como recursos extra para nuestras reuniones…

  1. Lemas familiares. Se puede elegir un lema diferente cada mes y conferirle más sentido mediante las actividades sugeridas.

 

  1. Hojas de agradecimiento. La actitud de gratitud es algo que debe aprenderse. La práctica regular ayudará a los miembros de la familia a desarrollar una actitud de gratitud.

 

Al final de cada reunión familiar se pasará una “hoja de gratitud” en blanco. Se animará a los miembros a dejar la hoja en un lugar accesible donde puedan anotar las cosas por las que están agradecidos.  En cada reunión se comentará lo anotado en las hojas y éstas se guardarán en la carpeta de las reuniones.

 

  1. Hojas de cumplidos. Se colgará una hoja de cumplidos en blanco en un lugar visible para todos. Durante la semana se irán anotando cumplidos.

 

Cuando veamos que alguien merece un cumplido, anótelo, o pregunte a un hijo que también lo haya visto: “querrías anotar eso en nuestra hoja de cumplidos?”. Cuando los hijos se acostumbren a fijarse en los cumplidos, no necesitarán que les recordemos nada.

 

Al principio de cada reunión, todos pueden leer sus cumplidos.

Todos los miembros de la familia tienen que tener algún cumplido.

 

  1. Hojas de actividades divertidas. Se proporcionará a cada miembro una hoja en la que anotará diferentes actividades divertidas que le apetece hacer tanto solos, como en familia, así como su coste económico.

En las reuniones familiares se comentarán las ideas y se pactará cuales hacer y cuándo.

 

Muy importante ceñirse siempre al calendario pactado.

 

5. Actividad para hablar de los errores y de lo que enseñan.

Para trabajar la importancia de aceptar nuestros errores y considerarlos una posibilidad de aprendizaje, se propone dar periódicamente a los miembros de la familia una hoja  de “errores y lo que he aprendido”, se leerá en la siguiente reunión de familia.

 

 

 

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